Esta quema simbólica al igual que la verdadera que se da cada 31 deja reflexiones. Lastimosamente en mi caso, al reflexionar, me doy cuenta que tengo más cosas pospuestas que metas cumplidas. Es decir, no fue el mejor de los años, o tal vez podría decir que fue el peor hasta ahora. Heridas en el corazón, muchos errores, sueños sin concluir, promesas hechas a mi mismo que he tenido que romper. Y digo, que mal ¿no soy capaz ni de cumplirme una promesa?
Sin embargo el optimismo no queda de lado. Al igual que el año nuevo general, este año nuevo personal debería servir no solo para ver que hicimos mal, sino por supuesto, para ver en que podemos mejorar. Entonces creo que lo que debemos valorar es eso, las oportunidades sacadas de nuestras debilidades. Por que a fin de cuentas todos los sabios y las frases trilladas que usamos desde que nos levantamos hasta acostarnos para sentirnos un poco inteligentes y/o hacer creer a la gente que somos "cultazos" nos dicen: "no importa cuanto te caigas sino cuanto te levantes" Así ha de ser..
No es bueno quejarse, nunca lo es. A menos que la puteada sea contigo mismo y te sirva como un buen jalón de orejas de tu santa madre. Yo no soy de los que molesta mucho con eso de auto compadecerse por que no te sirve para un carajo. Pienso que el positivismo está hay para que los mal llevados nos demos cuenta que por mucho que elevemos nuestras plegarias tenemos que aceptar lo obvio. Nadie va a entrar en ti para darte fuerzas y levantarte el ánimo. Puedes recurrir a los libros de auto ayuda para encontrar esa luz que le hace falta a tu oscura vida. O puedes tomar la vida por las orejas y pegarle una zarandeada a lo bestia. Te va a golpear y a veces tu le vas a dar sus buenos "japs". Pero siempre tienes una victoria casi asegurada por que por más palo que te de la vida... ella siempre quiere que ganes.
Viéndolo así, viendo este año que termina como una suma de poco éxito y mucha frustración, no queda más que predicar con el ejemplo y tomar las decisiones correctas para que en mi próximo cumpleaños no tenga que preguntarme qué me dejan los 27 sino que pueda decir que bien que estuvieron los 28.
Y ¿qué me dejan los 27? pues me dejan buenos recuerdos. Por que los malos fueron quemados junto con el monigote imaginario de una fiesta que disfruté en una vela de cumpleaños que no tuve la necesidad de soplar...