El viaje de la vida es el viaje mas fácil de hacer, no necesitas ticket, no necesitas dinero ni maletas, ni siquiera ropa, y mejor aún no necesitas ni siquiera un plan de vuelo o un guía turístico. Básicamente el viaje de la vida se trata de eso, vivir.
Puedes estar en China, o en Quito, tomando un café en Italia o comiendo un choripan en Buenos Aires y a la final todos somos pasajeros de este tren, pasajeros del mismo tren. Tren que no repara en hacer frenos bruscos que te lanzan hacia el vagón del conductor y luego acelera para dejarte estampado como mosca en la ventana de la ultima compuerta. Esos choques dejan heridas, pero inevitablemente las heridas se convierten en cicatrices. Es decir, curan, aunque dejen una marca imborrable... curan. Y a pesar de los giros intempestivos o las curvas peligrosas siempre tiene momentos de viaje tranquilo.
Entonces tratemos en lo posible de tomar el control de esta vida.
Dejemos de ser postes y estatuas que ven como pasa el tren y seamos constructor y conductor de nuestro propio tren.
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